Es agotador: escribir cosas nuevas con regularidad, responder comentarios, leer otros blogs, comentar en ellos, leer las respuestas, leer los mails, responderlos, mejorar el diseño, contar las visitas, contar las suscripciones, buscar lectores (de a uno), además de trabajar y atender a la familia y amigos. A veces pienso (y creo que no soy el único) que para cada una de esas tareas se necesita una persona tiempo completo. Pero lo cierto es que no se puede dejar el trabajo y menos la familia para tener un blog. Acá hay algunas cosas que aprendí leyendo a los que saben y por experiencias propias. Espero resulten útiles para ustedes también.
- Organizáte
- Respirá
- Distraéte
- Tené paciencia
- Relajáte
Algo que me ayuda a publicar diariamente es adelantar trabajo. Es que hay momentos en los que mis dedos parecen escribir muy lento en comparación a la velocidad a la que fluyen mis ideas y otros días, por el contrario, no me sale una palabra. Trato de aprovechar esos momentos de “inspiración” para escribir uno o dos relatos buenos para cubrir cuando no tenga ideas rápidas. En una época tenía la semana dividida en cinco categorías (una para cada día) y me era mucho más fácil generar algo específico sobre un tema previamente seleccionado que rascar de cero. Usar un lector de RSS, (como Google Reader) para saber quién escribió y quién no, me permite enfocar mi atención en los blogs que más me interesan sin tener que visitarlos todos los días. Responder comentarios solo una vez al día o antes de publicar algo nuevo es buena costumbre.
Trabajar de manera organizada me hace ganar un tiempo incalculable.
En algún punto tiene que ver con la organización. Dejar uno o dos días sin escribir (especialmente los fines de semana) me permite poner las cosas en perspectiva, se me ocurren ideas nuevas y diferentes formas de expresión en varias disciplinas que, en medio del trajín, quedarían siempre inexploradas. De manera similar, los lectores agradecen el descanso en su lectura por que disfrutan más de un contenido de calidad que de una verborrea constante.
Descansar la mente me hace escribir mejor.
Con el tiempo, escribir entradas se transforma en una rutina, ya sea quincenal, semanal o diaria. Apagá la computadora, sacá la cabeza del monitor. Salí a caminar, visita a tus amigos, hacé deportes (aunque sea un poquito de vez en cuando). Andá al cine, tomá mates con tus viejos, escuchá música, leé un libro. Esto es fundamental para la vida aunque no se tenga un blog. Produce endorfinas, te hace sentir libre y vivo. Ya tenés suficiente estrés como para, encima, echarle una entrada a tu blog a cualquier precio. Vos tenés un blog, el blog no te tiene a vos. Dormí la cantidad de horas que sabés que necesitas, no te quedes hasta tarde viendo cuánta gente no leyó tu blog a las dos de la mañana: te hace sentir miserable. Estuve ahí.
Distraerme de la rutina me hace regresar al teclado con una energía mucho más enfocada y efectiva.
La mayoría de nosotros (por no comenzar con un injusto TODOS) quiere tener dos mil lectores que se amontonen para ser los primeros en comentar, un editor o varios queriendo publicar nuestras entradas en libros impresos, publicidades que nos permitan vivir económicamente del blog, etc. Ser estrellas. Eso es muy loable y natural: nos hace seguir escribiendo. Pero al no alcanzar estos objetivos rápidamente, muchos se decepcionan y abandonan. Algún día llegaremos. Lo importante en este momento, en que queremos mantenerlo sin dejar de vivir (y sin ser despedidos), es ser realistas. El éxito de un blog lleva tiempo. Algunos experimentados aseguran que se puede aspirar a la mitad de esas metas con un mínimo de un año de antigüedad en la blogósfera, publicando diariamente. Yo creo que son optimistas.
La constancia trae sus frutos, pero no apuestes tu vida en un blog.
Por que, justamente, estamos hablando de eso. Es solo un blog. Que no se transforme en ese monstruo esclavizante del que hablé antes. Ante todo, tiene que ser divertido escribir y poner tus fotos y dibujos. Que sea como regar una planta, no como cuidar un niño malcriado. Pensar en el blog como en un juego, no como en una responsabilidad, lo llena de vida y es mucho más gratificante: nos hace sentir a nosotros más llenos de vida.
Mantra: Es solo un blog.
¿Qué otras sugerencias tienen? El micrófono está abierto.
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