2 / 09 / 2010

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Un blog de relatos

Crueldades

Publicado originalmente el 22 / 04 / 2008

Buitre

Pocas crueldades se asemejan a las autoinflingidas por un escritor que contempla una hoja en blanco. El tipo se sienta frente al papel o el monitor y la mira. Primero de reojo, luego de frente. Enciende un cigarrillo, como si el vicio fuera a darle lucidez. Tal vez se sirve una copa de algo que hay. El incandescente llega a herirle los ojos.
Sus manos están quietas, pero en su interior se debaten dos fuerzas gigantescas y despóticas por igual. Por un lado, como si fueran las piezas blancas de un ajedrez mental, está el deseo de ser leído por otros. De ser reconocido. El ego abre la partida avanzando el peón que está delante del caballo de la reina. Es una jugada agresiva desde todo punto de vista.
Por el otro lado, rivalizando, está el temor de pasar desapercibido. De no gustar. La inseguridad del hombre tímido que se esconde detrás de una hoja o una pantalla para llevar a imprenta sus fantasías más oscuras y sus deseos más podridos y primitivos.
Que las negras sean las del tímido no implica que sean débiles o que jueguen con discreción. Nada más lejos de la verdad.
El combate será cruento, sin misericordia. No se tomarán prisioneros. Se sangrará y se hará sangrar.
Cerca del jaque mate, ambas facciones habrán sacrificado lo débil y se volverán aún más impías.
Gradualmente, los dos bandos habrán creado un campo de batalla sobre la psique y la palabra. La historia será contada con detalles.
No todo lo dicho será necesariamente falso. No todo lo escrito será necesariamente cierto.
Alguno aplaudirá, otros callarán. Aún otros danzarán sobre los cadáveres, saboreándolos, como devoradores de pecados. Muchos de ellos son, a su vez, pequeños hombres tímidos o feroces ególatras agazapados detrás de otros teclados y lápices de grafito.
Finalmente, las blancas mueven la torre de la reina para encerrar al rey de las negras entre sus propios peones. Mate.
El autor entrega su breve y sanguinolento relato. Hay una herida de muerte en su abdomen, pero su rostro permanece inmutable. Sublime. Acaso podría decir él mismo que su faz estuvo impasible. El suelo frente a sus pies comienza a teñirse de un rojo oscuro, cae de rodillas con el papel en la mano, o el pen-drive.
Extiende su índice, intenta señalar algo. Son esos buitres que lo circundan a distancia prudencial. Esperan que se desvanezcan sus fuerzas para devorarle los ojos. Beberán de su humor vítreo la luz que le permitió observar, sintetizar, ordenar y describir la batalla.
Vienen a verlo morir, con la nobleza de la obra concluida, presentada, publicada. Vienen a verlo morir, con el buche lleno de piedras.
Vienen a rematarlo.
Le dicen, antes de arrancarle los tímpanos, qué bien lo ha hecho.
Lo miran, antes de picotear sus ojos, qué ojos tan soberbios.
Pero antes de rendirse, se pone de pie.
Y se aplaude a si mismo, con los muñones que aún no le han devorado.
Morirá de pie, como un árbol.
El mismo árbol con que fabricaron el papel que usó para escribir su relato.

Pertenece a la categoría Poemas

12 Comentarios

  1. berry dijo,

    cheee cómo te atormentas con el tema de la escritura vos eh!

    cuídese joven, que las letras son malas cuando andan en patota…-mentira-

    Recibido el 23 / Abril / 2008 a las 1:38 hs.

  2. Mägo dijo,

    Te estas copando con el ajedrez me parece :P

    Ojala pudiera escribir con ese sentimiento de que la vida de un escritor es una batalla constante…

    pero aunque no me sale, seguire intentando…

    Nos vemos hermanito… ojala algun día pueda escribir como vos :P

    Recibido el 23 / Abril / 2008 a las 2:05 hs.

  3. Fernando dijo,

    Berry, las peores son “las chicas de letras”. Esas son las más bravas. Te gritan cosas como “¡che, diptongo!” o “¡cerrá el upite, gerundio!”. Pueden ser groseras, pero que tienen vocabulario, tienen vocabulario.
    Wizard, gracias. No es para tanto. Lo más dificil es aprender a cortar las fotitos en cualquier compu que te toque usar, y acordarse de los campos personalizados en wordpress, y el css, y el php, y la re p… que lo re mil parió!!!

    Recibido el 23 / Abril / 2008 a las 2:36 hs.

  4. Luli dijo,

    Muuuuy identificada con esto.

    No es hasta que me doy cuenta de que alguien verdaderamente lee las verborrageas que escribo que empiezo a dudar de lo que escribo.

    Me sigo diciendo: escribi para vos, estupida. Reite vos, lloralo vos.

    Pero del dicho al hecho…

    Recibido el 23 / Abril / 2008 a las 12:34 hs.

  5. Riqui dijo,

    Si uno pudiese quitarse el ego de encima a la hora de escribir, pasaría de sentir un estado de stress casi cruel, a simplemente momentos de placer, donde escribir dos o dos mil líneas fuese tan natural como tomar agua de la canilla o caminar sin caernos por sobre los cordones de la calle.
    La decisión de escribir se confirma cuando vemos a centimetros de nuestros mocos qeu algo nos está esperando (porque nosotros lo llamamos), si dudamos o si queremos escribir el cuento de nuestras vidas entonces estamos en el horno, yo siempre lo comparo con el momento en el qeu la tabla del trampolín nos manda a la estratósfera= ya saltamos y dejémosnos de joder, abajo nos espera un charco de agua, si dudamos seguro caeremos de panza. Con las letras pasa lo mismo, cuando abrimos el Block América, escribamos, cualquier cosa pero escribamos, porque como dice el pueta, se hace camino al andar

    Recibido el 23 / Abril / 2008 a las 12:41 hs.

  6. Manuela dijo,

    Fer, tu imagen del escritor aterrado frente a la hoja en blanco me recordó un artículo que leía ayer, en el suplemento adn cultura de la Nación, del 22 de marzo, y en el que Amos Oz habla sobre el arte de la ficción. En especial en la parte que dice:
    < <¿quién no ha tenido la horrible experiencia de estar sentado delante de una hoja en blanco que le sonríe a uno con su boca desdentada: “Adelante, vamos a ver si me pones la mano encima”? >>

    Y así sigue, conversándonos sobre lo dificil de encontrar el comienzo del relato.
    A veces me da terror abordar escribir, sólo porque no estoy segura de poder mantener un hilo verosímil sin perderme en el medio…
    ¡Ja!¡Repositiva la muchacha!
    En realidad, me encanta escribir, debo ser masoquista, ¿no?
    Te dejo la perlita… y recuerdo que es algo escrito por el señor Amos Oz, en “La historia comienza”, un libro de ensayos sobre literatura.
    ¡Te dejo un beso! ¡El oráculo ha hablado!

    Recibido el 23 / Abril / 2008 a las 23:00 hs.

  7. La de Mameluco dijo,

    Casi que entendí un poco el ajedrez leyendo. Todo rl mundo siente esa necesidad de que el otro lo reconozca o dejar eluna marca en este mundo (lo que vos llamas Ego). Algunos escriben, otros inventan cosas útiles para la humanidad, crean vacunas salvadoras, y hasta pueden llegar a matar a millones de personas. Con esto quiero decir que me parece algo natural del hombre ese deseo de trascender y que no debiera ser tomado como algo negativo o soberbio.
    Saludos!

    Recibido el 24 / Abril / 2008 a las 1:20 hs.

  8. Fernando dijo,

    Luli, muchas veces nos mentimos diciendo que escribimos para leernos nosotros. Si esto fuera cierto -y con miedo a caer en el cliché- lo anotariamos todo en un cuaderno bajo llave. Es hermoso compartir nuestras imprentas por internet. Uno se termina encariñando con aquellos lejanos visitantes que lo extrañan cuando no escribe. Como nosotros a vos.
    Riqui, el ego es el motor de la creación. La imágen pública de un escritor está compuesta por sus palabras e ideas. Es un placer escribir, pero el placer mayor es saber que otros pensantes como vos están ahí, espectantes. Si no existiera el ego estaría todo el día en mi casa mirando los simpsons en calzoncillo tomando una guiness.
    Manuela, mi hermano me preguntó “cómo hago” a lo que le respondí que simplemente me siento y empiezo a apretar botoncitos, cuando caigo en la cuenta ya terminé. Cada uno tiene su forma de escribir. Otras veces ya tengo una idea formada y simplemente la “armo”. Acomodé un poquito tus comments, espero que no te moleste. Un beso, amiga.
    Mameluquera, por supuesto, no es negativo. Como dije antes, es el único motor creativo que impulsa a darse a conocer. La contraparte inconsciente es la materia prima. Y aquí es donde cada uno tiene su “manera” de escribir. Que lindo tenerte tan seguido por aca.

    Recibido el 25 / Abril / 2008 a las 15:55 hs.

  9. saùl dijo,

    Creo comprender mas al que escribe xq no puede dejar de hacerlo no por un trabajo si no x el mismo, ya siquiera x expresar algo util (”todo arte es inutil”); sin mas lejos me pasa al reves con musica y libros q quiero escuchar y leer.. vez en cuando Nec escribir o dibujar o sacarme una melodia d encima.. algunas las guardo algunas no.. ah! guardarlas tmb es ego..

    saludos fer

    Recibido el 25 / Abril / 2008 a las 22:02 hs.

  10. Manuela dijo,

    Fer, no me molesta para nada que ordenes el despelote que armé, al contrario, muchas gracias!
    Coincido contigo en la metodología de escribir. Sólo me siento y escribo. Si sale, sale, sino tengo que dedicarle un poco más de tiempo, y cuesta, ¡como cuesta!
    Aunque en general las historias las tengo en la cabeza, revoloteando como insectos, y luego las dejo fluir.
    Pero lo dificil no es tener la historias, sino poder plasmarlas de forma creíble, ahí es donde puedo estar horas, y la hoja sigue en blanco, o la pantalla se llena de signos que después tengo que borrar porque me parecen inútiles, aunque la mayoría de las veces rescato los textos de esa muerte súbita.
    Para resumir, el ritual de escribir es un parto… lento y doloroso. Y cuando ese hijo nace, te sientes feliz y lo exponen orgulloso para que otros lo miren. ¡Nos volvemos tan egocéntricos! Pero es lindo, y no dejaría de hacerlo.
    ¡Te dejo un gran abrazo, Fer!
    Y nos seguimos leyendo…

    Recibido el 26 / Abril / 2008 a las 14:27 hs.

  11. victor dijo,

    Escribí algo igual…

    Recibido el 26 / Abril / 2008 a las 16:35 hs.

  12. Fernando dijo,

    Saul, guardarlas a escondidas es ego, pero secretamente esperamos a “ese” lector ideal que comprenderá cada palabra y adverbio. Ojalá algún día me muestres algunas de tus cosas.
    Manu, es hermoso construir algo, aunque sea con esos pequeños ladrillitos que son las letras de imprenta. Un beso
    Victor, como siempre impecable.

    Recibido el 27 / Abril / 2008 a las 23:23 hs.