2 / 09 / 2010

Vespertine.com.ar

Un blog de relatos

Archivo de la categoría ‘Et cetera’

No es cuestión

Publicado originalmente el 22 / 09 / 2008

Benson Lights

Ya no es cuestión de andar escupiéndole a la gente mis sentimientos en la cara. Mucho menos de vomitárselos. ¿Me entendés? ¿Para qué llorarles un te quiero? No, nena, lo que pasa es que esto es lo más parecido al amor que pudiste encontrar, pero no te aferres tanto al pedo. No me gustás vos, no me gusta cómo sos. Está bárbaro, la pasamos bien, pero es todo. Me voy a dormir a mi casa.
No es cuestión de andar ventilando todo por internet. Tampoco de pasarse el día rompiéndome el coco pensando qué carajo voy a publicar ahora, si no estoy escribiendo nada.
Pero como siempre, algo sale. Son etapas. Esta es la etapa after-no-escribir, residual de la no resuelta etapa de no-escribir.

No me voy a disculpar por ser yo mismo. Si no te gusta te podés vestir e irte a tu casa.

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Piso de madera

Publicado originalmente el 2 / 09 / 2008

José de San Martín

Hay días en los que el mundo nos parece una batalla interminable. Días cuyas noches se nos hacen demasiado breves, como meros descansos entre rounds. Sin entrenador que nos grite ánimos, ni botellas de agua, protector bucal ni escupideras. Mañanas en las que el espejo no nos tiene piedad, las ojeras no menguan y la piel se nos muestra gastada por el trajín. Días en los que no queremos hablar, por que sabemos que implicaría discutir cosas dolorosas.

El tránsito nos resulta más hostil que lo habitual, el jefe más exigente, los compañeros más odiosos, los niños más ruidosos, los perros más agresivos. La radio más insoportable.

Es en esos días que dan ganas de agitar una bandera blanca, pedir tregua, minuto técnico, piedad, clemencia, gancho. Paren el mundo, me bajo en la próxima.

¿No se dan cuenta que no puedo más? Parece que no. Y hay que poner la cara, ponerle onda. Salir con el fusil cargado ya no es optativo.

Habrá que ir con los botines de punta, con el café inyectable, el celular cargado, el flequillo hacia atrás, los zapatos lustrados.

Habrá que convertirse en estatua del Libertador, siempre señalando adelante, siempre avanzando estáticos, cagados por las palomas, pero firmes.

Y ahí mismo, en esa plaza de la vida, nos damos cuenta de que no se nos hace cuesta arriba solo a nosotros.

Hay días en los que queremos irnos a la mierda. Rajarnos a Fiji y no volver hasta que haya garantías. Mandar a cagar a todos esos hijos de puta que nos hacen trabajar el triple por lo mismo y pagar el doble por algo cada vez peor.

Algunos de esos días termino en un bar, bebiendo una cerveza. Fumando tranquilo, sin apuro. Y pienso que solo vivo para esos momentos. Por que hoy este blues es para mí.

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¿Qué es la felicidad? Me pregunté mientras…

Publicado originalmente el 28 / 08 / 2008

Felicidad

…lavaba los platos. Felicidad es que otro lave los platos.
…estaba solo. Felicidad es estar con alguien.
…tenía problemas de pareja. Felicidad es estar lejos de ella.
…estaba desempleado. Felicidad es tener con qué ganarme el pan.
…tenía problemas en mi trabajo. Felicidad es poder vivir sin trabajar.
…andaba a pie. Felicidad es tener un vehículo.
…buscaba UNA estación de servicio con combustible. Felicidad es andar en taxi.
…mientras vivía con mis padres. Felicidad es vivir solo.
…mientras alquilaba. Felicidad es tener casa propia.

¿Qué es la felicidad? Me pregunté mientras vivía. Felicidad es tener que no tengo.

(Fuente de la imágen: “Mi felicidad cabalga sobre tu miseria” - de Luke Chueh http://www.lukechueh.com)

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Clichés

Publicado originalmente el 27 / 08 / 2008

Dedos cruzados

21 muletillas, jeites, frases prefabricadas. Un resumen de las mentiras más encontradas en el diálogo cotidiano. Yo mismo creo haberlas usado más de una vez a la mayoría. ¿Alguno identificado? A ver…… traten de imaginar cada una con un “te juro que…” antes, las cejas levantadas y las palmas de ambas manos abiertas hacia delante. (Hay que darle un poco de lenguaje corporal también).

  • No soy esa clase de chica
  • No soy gay
  • Te mandé un mensaje
  • No me siento bien
  • No me acuerdo nada de anoche
  • Voy al baño y vengo
  • Soy sola
  • No estoy listo
  • No tomé nada
  • Mañana tengo que levantarme temprano
  • El taxi tardó media hora en llegar
  • Sí estudié, no sé lo que me pasó
  • Nunca me sentí así antes
  • Ya estoy llegando
  • Esta foto no la voy a poner en el facebook
  • No voy a escribir sobre esto en mi weblog
  • No sé por qué me sacaron
  • Me fui solo
  • Te lo devolví ¿no te acordás?
  • BRONCE: No tomo más
  • PLATA: NO PASÓ NADA CON ELLA!!
  • ORO: Dale tranquila, yo te aviso
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Algo anda mal en mi

Publicado originalmente el 26 / 08 / 2008

Yamaha Pacifica

Algo anda mal en mí. Podría ser falta de alguna vitamina o mineral. Podría ser algún conflicto psicológico no resuelto. Podría ser solo hambre, exceso de cafeína, nicotina u algún que otro alcaloide insecticida de los que me he vuelto amigo.

Digo que algo anda mal en mí y doy algunas opciones vagas. Podría incluso ser conclusivo si sumásemos todas esas posibilidades. Sin embargo hay algo que no estoy diciendo. Ocultando sería el gerundio preciso. Llego a mi casa por la noche, me acuesto en mi cama, me pongo a fumar, bebo un poco de agua para aliviar el ardor de la garganta, orino para eliminar algo de toxinas, luego repito el proceso hasta que se acaban los cigarrillos o el agua. Antes de terminar, usualmente recorro con mis pensamientos los sucesos de los últimos días.

Una y otra vez los repaso, los examino, los analizo, los separo, los junto, los superpongo. Se me escapan algunas lágrimas en el proceso.

Y allí, justo en ese momento me doy cuenta de que algo anda mal en mí.

Porque, ¿cómo podría llorar alguien que está perfectamente bien? Debe ser falta de alguna vitamina o mineral, exceso de cafeína, nicotina o algún otro alcaloide insecticida de los que me he vuelto amigo.

Creo que me faltan unos mimos nada más.

A esa conclusión arribo cada noche, cuando se acaba el agua o los cigarrillos. Por eso empiezo a recordar los sucesos de los días recientes, los analizo otra vez, los examino detenidamente.

¿Será que acaso hice algo malo? Algo que no le gustó tal vez. O podría ser que dejé de hacer algo. Sí, pude hacer mucho más. Pero ¿no fue eso exactamente lo que hice la última vez, digo, seguir probando, intentando todo, hasta estar seguro de haber hecho todo? Esta vez pude haber hecho algo más. Pero en ese pensamiento podría estar siendo cruel conmigo mismo.

Luego sobreviene un breve lapso de negación al razonamiento anterior. Me repito, en voz alta aunque estoy solo, que sí hice todo lo que estaba a mi alcance, que la maldita perra se fue y me dejó solo para volver con él por que lo ama.

Algunas lágrimas más, ya está. Basta, dejála ir. Mina que se fue es mina muerta ¿o no? No vale la pena llorar por ella, menos aún si no puede ver tus lágrimas. Motivo más que suficiente para no demostrarle ninguna emoción facial, corporal, actos fallidos ni tartamudeos cuando la veas. No merece verte así. No merece que la llames, ni que la busques, ni que le muestres tu corazón sangrando en una bandeja envuelta en bombones de chocolate y rosas. Esas cosas fueron las que hiciste la última vez y así te dejó.

Y la muy perra, justo cuando empezabas a tratarla como si no te importara nada, te llama, te busca. Ella, sola. Te pide que le salves la vida, literalmente. Le decís que no tenés lo que ella necesita, ni ella lo que vos, pero sí podés ofrecerle tu tiempo, tus caricias, tus mates, tus mimos.

Que tonto fuiste, le ofreciste justo lo que más necesitabas. Los tomó por una noche, un día más tal vez, como caramelos. Luego volvió con él. “No quiero estar con nadie”.

¿Cómo alguien con ese culo puede cambiar de opinión tan rápido? Sonrisas. Cigarrillo, agua, orina. Y después mirás el celular para ver si la muy perra te llamó, te mandó un sms o algo. Algo minúsculo sería algo en mayúsculas.

Es que, sencillamente, la muy perra, te dio exactamente lo que necesitabas. Alguien en quien pensar, alguien por quien llorar, quedar insomne, fumar, escribir canciones, relatos para tu weblog.

Te dio justo lo que necesitabas: un corazón roto. ¿Será tanto? O justo yo quería eso y ahora me parece que lo tengo.

Dijo que me extrañaba, al día siguiente, pero luego no me volvió a decir una sola cosa agradable. Fue excesivo decir esas dos palabras, te extraño. No tenía idea del alcance de esas cuatro sílabas en mi corazón. Me dio justo lo que necesitaba: alguien en quien pensar. No era cierto que me extrañaba, no es cierto que me rompió el corazón.

Aún así pienso que algo anda mal en mí. Son estas lágrimas. Si yo no tenía ningún problema, pero tenía que llegar la muy hermosa. La de la piel de seda, los labios de hada, los cabellos de nereida. Tenía que llorar y desahogar esas palabras delante de alguien. Yo justo estaba primero en orden alfabético. Sabía que en mis brazos podría dormir plácidamente, que no la tocaría obsceno. Sabía que podía llamarme a cualquier hora, cualquier día y yo iría corriendo a salvarla. Sabía que yo la quería de verdad. O tal vez ese pensamiento le daba la certeza.

No le des más vueltas, ya es tarde. Pero no seas tan pesimista, mañana podrás repetir todo el proceso otra vez y sentirte feliz de estar llorando por alguien, por fin. Y escribiendo otra vez. Ella no va a leer estas palabras, o tal vez sí. La muy hermosa, que me pidió por favor que le diga que es hermosa; la de la piel de seda que me pidió que la acaricie suave. La muy perra que se fue con él, que la hace llorar, que la hace sufrir, que la hace llamarme cuando está a punto de caer, que la hace volver cuando quiere. Como ella podría hacerme volver cuando quiera.

No llamó todavía. Pero creo que algo anda mal en mí, a pesar de eso. Sino estas lágrimas serían inexplicables.

Ya sé lo que anda mal: tengo sentimientos. ¿Y ahora qué hago? Pido sus consejos, por favor, serán ignorados por orden de razonabilidad.

Gracias por estar ahí, esperando, creo que volví.

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Calentando motores

Publicado originalmente el 27 / 05 / 2008

Dudas

Cuatro semanas sin escribir ni publicar nada. En resumen, trabajando. Mudándome, también. Actualizo mi vida personal en tres palabras: ahora vivo solo. Sí, señor, señora, señorita de jumper: ahora vivo SOLO. Es un verdadero placer. Escucho la música que me gusta y NINGUNA otra, como la comida que me gusta y NINGUNA otra. Llego a la hora que quiero y nadie me hace bardos, nadie me rompe las pelotas que “apagá la luz, bajá la música”. No, señor, se acabó.
Por otro lado nadie me espera para cenar… son los costos operativos.

Ya está.

Todos estos días estuve pensando en qué escribir. Aparentemente no se me ocurría nada “relatable”. Por ejemplo, podría haber escrito sobre:

  1. Cómo implementar dos Terminal Server en una red sobre el mismo rango sin morir en el intento.
  2. Cómo dar una clase de informática a 28 adolescentes sin morir en el intento.
  3. Cómo solfear correctamente KV275 de Mozart, sin morir en el intento.
  4. Cómo evitar que venga la ambulancia a tu casa en caso de un ataque de epilepsia ajeno.
  5. Cómo cultivar marihuana con hidroponia en climas fríos.

Como no me decidí por ninguno, llegué a pensar que en realidad SE ME ACABARON LAS IDEAS. Pero eso tampoco es tan cierto. Tal vez estuve silente por no tener nada que decir. Y ese silencio probablemente haya sido mucho más efectivo para transmitir mis ideas que la clásica verborragia a la que los he acostumbrado. La verdad cruda: no tuve tiempo para nada, ni siquiera para preguntarme ¿Qué tal, Fer, cómo estás? Directamente llegaba a la almohada con los ojos cerrados.

Sigo escribiendo. El estanque se está calmando otra vez, relatos nuevos -ácidos como siempre-, vienen en camino.

Gracias a todos los que pasaron por acá en estos días, por sus mails y comentarios. Volví.

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