En el fondo de su cama
se acurruca sin calma
Aún puede oir el sollozo
quedo, detrás de la pesada
cortina de la noche
Si pudiera detener su corazón
para que él no la advierta
Apenas respira y sus oídos
se abren para oir sin querer oir
las pesadas botas que caminan
hacia ella
Si pudiera detener su corazón
para que él no la toque
Los ojos fijos en un punto infinito
en el lugar del dolor
en el lugar donde el sudor frío
de aquel animal
hedía sobre la piel de su madre
Su pudiera detener su corazón
para que él no la recuerde
El crujido de la puerta transfiguró
el miedo en realidad
ya podía sentir el aliento vinoso
jadeando sobre su piel
Ya podía sentir su impiedad
su sanguinario deseo de poseerla,
a ella también
Sus palabras, ebrias sonaban
como las de un demonio en celo
no podía huir, no podía gritar
solo restaba esperar
Entonces él la tomo por el cuello
como quien anhela
destruir lo mas bello sin razón
su cuerpo, frágil como el de un ave,
ya no se resistía
Sus ojos se apagaron,
en silencio
y el silencio se volvió mas espeso
Mas estridente
Y el animal no tardó en dormirse
sobre su ya inutil presa
Y así pasó la noche,
la última de su corta vida,
muerta bajo el peso de su propio padre