Dejar de fumar es una experiencia muy desagradable. El corazón comienza a agitarse luego de las primeras 24 horas y parece que lo único que el organismo necesitara para funcionar con normalidad es justamente el veneno del que uno debe prescindir. Mi último intento había sido bastante exitoso: sobreviví a las primeras 72 horas sin fumar. Mucho Mozart, comida liviana, cero cafeína y un refuerzo vitamínico hicieron que los primeros dos días fueran tolerables. Pero el tercer día las sensaciones fueron las peores que pueda recordar de todos mis intentos anteriores.
La parte más fea no fue mi sistema nervioso central pidiéndome desesperadamente una bocanada de humo de cigarrillo, sino una situación algo fuera de lo cotidiano.
Mientras abría y cerraba ansiosamente la heladera esperando que mágicamente apareciera comida diferente en su interior, sonó mi celular con el ringtone de moda que mi hija Ximena le había cargado. Miré la pequeña pantalla del aparato y leí “Kopper”. Tengo la costumbre de almacenar mis contactos por un seudónimo que nunca utilizo, tal vez sea el delirio de no dejar evidencias de ningún tipo, tal vez solo sea que me hace sentir como un agente de la serie X-Files. Bajé el volumen del equipo, presioné el botón y atendí el llamado. Leer completo »
Archivo para Febrero / 2006
Kopperina
Publicado originalmente el 22 / 02 / 2006
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