Desde la más absoluta desolación en que se ha convertido mi vida, desde lo más profundo de mi desesperanza, desde acá, te escribo. Estoy a un punto de bajar los brazos y rendirme a la mediocre tarea de transcurrir mis años en la vida como un ser humano común y corriente. Un hombre frustrado.
Por eso te escribo, para no rendirme, para seguir, para creer que estás ahí, esperando estas palabras. Hasta ahora casi un cuarto de siglo ha pasado y estoy convencido de que estuve parado en el lugar equivocado y en el momento inoportuno a cada momento.
Mis padres me convencieron de que si algo bueno no viene es por que detrás viene algo mejor. ¿Será que a los cincuenta años seré feliz? ¿Será que dentro de una década encontraré mi lugar? Será que nunca. Leer completo »