16 / 03 / 2010

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Un blog de relatos

Archivo para Enero / 2008

Día hábil

Publicado originalmente el 31 / 01 / 2008

beer.jpgSe quedó de pie, mirando su cama. Había cajas con discos, revistas, fotocopias, libros y cables que la ocupaban completamente.

- Yo no dormí ahí. Se dijo.

Volvió sobre sus pasos, fue hacia el living, bebió un vaso de agua. Miro el sofá cama y noto que había una mantas y sabanas revueltas.

- Ahí debe haber dormido Coco. Pensó.

Regreso a la habitación y vio que Coco dormía plácidamente en su cama.

- Mmm… no, debo haber dormido yo ahí.

Otra vez fue al living y se tiro a dormir en el sofá. Una hora después su madre lo despertaba diciéndole:

- Vas a ir a trabajar hoy? Ya son las ocho.
- Si, mama ya voy.

Se levantó y fue al baño a lavarse la cara. Se sentó a la mesa a desayunar. Café. Unos minutos después, cuando ya estaba completamente lúcido su madre le pregunta.

- Saliste anoche?
- No, vieja, ayer era lunes, estaba todo cerrado. Fuimos a la casa de Carlos.
- Ah.
- Por?
- Es que hace un rato te metiste al baño y cuando saliste te tiraste en mi cama conmigo.
- Uyy… que inconsciente, ni me acuerdo
- Si, insistió la madre, y yo te dije levantáte y andá a tu cama.
- Y yo que hice?
- Te levantaste y fuiste a la habitación y al final te acostaste en el comedor.
- Ah.

No dijo nada mas.

Se quedo pensando, tratando de reconstruir la noche anterior.

Recuerda haber ido a la casa de Carlos, tomar alguna cerveza. Tal ves mas de una. Sí, definitivamente fueron dos botellas.
Después… el borroso camino de regreso. Sabe que en un momento dijo “me voy, mañana trabajo” y salir solo. A pie. En un momento, a mitad de camino, cruza una calle. Y…

Eso es todo. No recuerda nada mas.

Ah, si. Cierto. Cree que fue al baño y se sinió mal. Cree que se ahogaba con los maníes que vomitaba. No lo soñó a eso? Y anoche que cenó? Cree que no comió nada.

- Ma?
- Si?
- Vos me escuchaste anoche cuando llegue?
- Sí.

Y no hablaron mas.

Pertenece a la categoría Relatos

El encuentro

Publicado originalmente el 30 / 01 / 2008

PhageTodo ocurre la noche anunciada. Del más oscuro y antiguo pantano del mundo, una horda de ratas emerge. Son acompañadas por sierpes gigantes, muertos vivientes, murciélagos, fantasmas, pesadillas y horrores de toda clase. Su único objetivo: la destrucción de la vida.
El ejercito de los males es liderado por una mujer maldita conocida como “La Intocable”.
Para detener tamaño plan maléfico, los fuerzas del bien también se alinean. Con ángeles, soldados humanos, grifos y sacerdotes salen a su encuentro.
Pero en la batalla no estarán solos. Se han unido al combate una tribu de elfos, elementales del bosque, animales salvajes e insectos gigantes que a su vez no sienten ninguna simpatía por los goblins pirómanos que los aguardan, aliados a bandadas de dragones milenarios y gigantes impíos.
Finalmente llegan todos al lugar de la batalla. Una costa donde los tritones los aguardan con sus monstruos antiguos.
El enfrentamiento comienza y la masacre no se hace esperar. Los cementerios de cada parte se van llenando lentamente y las fuerzas comienzan a agotarse. Solo uno de los bandos podrá vencer. La líder de las fuerzas oscuras parece implacable, pronto ha aniquilado a la mayor parte de sus enemigos con solo un toque de sus dedos ponzoñosos. Es cuestión de tiempo hasta que coloquen a su ídolo en el lugar indicado para celebrar su ritual demoníaco.
En ese momento, cuando todo parece perdido, la ira de Dios borra a todos los participantes del campo de batalla.
Pero la voluntad de sus amos no se ve menguada por tal intervención. Continúan enviando a sus criaturas al frente.
El alba comienza a despuntar y la horda del mal comienza la retirada. Los muertos vuelven a sus tumbas y las ratas se ahogan tratando de cruzar el mar. Los dragones son capturados en las llanuras y los goblins encuentran respiro en una montaña cercana.
Se oye un himno glorioso y las espadas de los ángeles cantan a coro. Las bajas son incontables, la sangre de los elfos ha teñido los bosques y poco a quedado para repartir.
La guerra acaba de empezar. Las batallas se sucederán eternamente.
El motivo es simple: los amos de esta guerra no luchan por tierras, riquezas ni poder. Luchan por honor.
Cada uno desde su trono no dudará jamás en sacrificar alguna o todas sus huestes con tal de acabar con los demás. Sin embargo eso no podría suceder nunca. El equilibrio se rompería.
Solo lo hacen por diversión. Tener honor les resulta divertido.
Una perversión que los lleva a reunirse cada semana, dejando a sus familias en casa por algunas horas. Cada uno llega al lugar con una filosofía diferente, pero todos con el mismo objetivo. Jugar.

Magic, the gathering

Pertenece a la categoría Relatos

Problemas con el servidor SQL

Publicado originalmente el 29 / 01 / 2008

server.jpgDebido a actualizaciones de equipos en mi servicio de hosting, se han perdido las entradas de la ultima semana. En las proximas horas las publico nuevamente, pero los comentarios preciosos que me han dejado se han perdido.

Espero sepan disculpar las molestias que esto pudiera ocasionar. Todo sea por un mejor servicio de base de datos.

15:10hs — Ya publiqué todas las entradas que se habian perdido.

Pertenece a la categoría Et cetera

Se tu mismo

Publicado originalmente el 29 / 01 / 2008

080129.jpg

Pertenece a la categoría Comic

Ana (3/3)

Publicado originalmente el 28 / 01 / 2008

El relato tiene tres finales válidos e independientes. Leer primero las primeras dos partes: Ana (1/3) y Ana (2/3)


Final I

Antes de entrar al trabajo al día siguiente releyó lo que había escrito:

«Mis manos sienten el frío de los suspiros que dejaste, mi amor.
Ya no pueden saber donde ir, están perdidas sin las tuyas.
Mis ojos miran perdidos por el mundo, buscándote, solo a ti
Solo faltan tus maneras y tus gestos, solo me falta todo
Si pudiera tomar tu cuerpo lo devoraría en un instante
que duraría mil años, por que sin tu alma dentro de mi alma
el mundo se ha vuelto un cementerio en el que penar
una bahía en la que encallar, un camino de cenizas por el que caminar »

Ese día se sintió algo mejor, pero no se atrevió a dejar el regalo que había comprado a la vista. El viernes lo paso comprando libros. Estaba buscando algo de Kundera, en francés. No fue nada fácil, pero finalmente consiguió un ejemplar usado de quince años atrás. Se dio por satisfecho y volvió al hogar antes del anochecer. No ceno y se paso la noche en vela leyendo.
El sábado durmió todo el día y solo se levanto a la noche para ver su correo electrónico, mirar algo de televisión y pedir un lomito.
Al día siguiente se sentía algo atontado por haber estado tanto tiempo encerrado en su casa. Salio a la plaza y camino sin sentido de aquí para aya por un buen rato. Mas tarde volvió a su departamento y durmió de a ratos entre los que se despertaba sobresaltado.
El lunes falto al trabajo, llamo para avisar que estaba enfermo y que probablemente tampoco iría el día siguiente. Su secretaria se lo agradeció aclarándole que mejor descansara bien y se repusiera completamente, por que los últimos días había sido un verdadero fastidio. Códigos.
El día cayó como un relámpago y cuando quiso salir de la cama ya eran casi las cinco.
Apresuradamente se baño y se afeito, pero esta vez no se puso la camisa de los lunes, sino un traje negro que tenia guardado hacia algunas semanas y que todavía no había estrenado. Se peino bien y pidió un taxi.
Llego a la puerta de la iglesia poco después de las siete. Todavía faltaban dos horas.
Se sintió ridículo y algo sobredimensionado. Opto por dar un paseo de reconocimiento por la zona y encontró un bar en el que refugiarse mientras hacia tiempo.
En cuanto entro pidió una cerveza, nada fuerte, pensó, después voy a entrar a una iglesia. La bebió con una inusual y hasta caprichosa calma. Era la primera vez en dos semanas que sintió que el tiempo le sobraba.
En eso siente que alguien le toca el hombro. Se da vuelta bruscamente, como si lo despertaran de un sueño. Es Yamila, la prima de Ana.

- Hola! Exclama la joven con alegría
- Eh? Hola, atino a responder entre confundido y avergonzado.
- Que haces acá?
- Yo?
- Si, vos
- Estoy … tomando una cerveza. No ves? dijo mientras agitaba la botella en el aire.
- Ah, yo vine con Ana, querés venir con nosotras?
- Ana?
- Si, tu Ana, mi Ana, nuestra Ana.
- Que hace acá?
- Lo mismo que vos, dijo Yamila, agitando también su botella en el aire y haciéndola chocar contra la de Alan.
- … pero ella no??? ….
- “No” que?
- No se casa?
- Quien? Ana? Naaaahhh… esa si no se caso con vos no se casa mas, dale vení salame, ella me dijo que te venga a buscar, no me hagas quedar mal.
- Yo… eh…

Sin perder mas tiempo, Yamila lo toma del brazo y casi arrastrándolo lo sienta frente a Ana, le devuelve su botella de cerveza y guiñándoles un ojo les dice a ambos: “Chicos, me tengo que ir”. Acto seguido se acerca al oído de su prima y le dice algo en secreto. Luego sale velozmente pero con la gracia suficiente como para llamar la atención de algunos tipos.

Ay, si Alan hubiera podido elegir las palabras de su celestina no hubiera encontrado otras mas afortunadas. Los dejo allí, a los dos solos, frente a frente, con el reloj detenido y la mesa libre.

- No te casas vos? Fue lo único que atinó a preguntar, antes y después de tragar saliva.
- Yo? Por? Como me voy a casar?
- Y… es que vi en una boutique que te casabas
- Yo? En que boutique? No, nene, yo no me caso mas.
- Pero, si, decía Ana Cabrera, Iglesia de la Madre Heroica, 21 hs.
- No es la que queda acá nomas?
- Si
- Y vos viniste a ver mi casamiento? Pregunto en tono irónico, inclinándose levemente hacia adelante.

Alan bajo la vista y asintió una vez, disminuido. Ella largo una carcajada que lleno el local completo.

- Y vos te pensás que yo soy la única Ana Cabrera en Capital? Dale bobito, termina la cerveza y vamos a casa. Yo tenia que estar unos días sola, eso te había dicho y así fue. Estuve viviendo con Yamila y lo único que hizo la tarada fue hablarme bien de vos. Yo estaba armando mi bolsito para volver a casa, pero al final te vimos pasando por la calle. Ella vive acá a la vuelta y me saco de las pestañas corriendo para acá. La verdad no se para que me fui, si todo el tiempo hablábamos de vos y me la pase extrañándote.
- De verdad? pregunto Alan con un nudo en la garganta y la voz quebrada.

Ana solo le respondió con un beso.


Final II

Antes de entrar al trabajo al día siguiente releyó lo que había escrito:

«Quien pudiera comprender los caprichosos designios del destino?
El tiempo, su curso, su voluntad y su celeridad son inamovibles
Quisiera algún mortal nadar en sus profundas corrientes?
Podría acaso alguno de ellos resurgir de sus entrañas como un fénix
después de devorar sus perlas durante quinientos años?
Resurgir de entre su regazo, entre llamas para brillar eternamente
por encima del sol durante el día y la luna durante la noche
Pero en la mas absoluta soledad del destino, el mortal solo tiene
el instante que lo guía hacia el abismo eterno del no tiempo.»

Ese día se sintió un poco mejor pero lo primero que hizo al volver a casa del trabajo fue tirar el regalo que había comprado a la basura. El viernes lo paso comprando libros. Estaba buscando algo de Klein en francés y lo encontró en la primer librería a la que entro. Después se quedo allí revolviendo ejemplares y compro algo así como cuatro kilos de papel impreso en letra de imprenta. Cuando llego a su casa ya estaba oscuro y se tiro en la cama, quedando dormido al instante. El sábado se levanto temprano, limpio su casa, su baño y la escalera del edifico. Luego se baño y cambio. Cocino algo sencillo, como siempre y luego se acostó a dormir otra vez hasta el domingo por la tarde. Pidió pizza, otra vez tenia hambre. Pensó que sus fines de semana estaban basados primordialmente en descanso y comida. Así nunca iba a bajar la panza.
El lunes llego a la oficina como nuevo y de excelente humor. Le llevo una caja de bombones a su secretaria con una tarjeta que decía “no te hagas ilusiones, soy gay”. Ese día trabajo intensamente como si fuera el ultimo antes de salir de vacaciones.
Salio a las cinco, llego a su casa a las seis. Se ducho otra vez, se puso un jean nuevo y una de sus remeras clásicas. Pidió un remis y llego a la iglesia justo cuando Ana estaba entrando del brazo de su padre.
Se escondió detrás de una columna en el sector derecho del templo y desde allí observo toda la ceremonia con lagrimas en los ojos. Ella se veía feliz. Su marido y sus familias también. El único que sobraba era el.
Antes de que los novios salieran a saludar al atrio, Alan ya se había ido y estaba caminando por el barrio, buscando un bar.
Encontró uno de casualidad, no es fácil un lunes. Entro y pidió un vaso de cognac doble con hielo.
Lo tomo de un trago y pidió otro mas. Estaba por llevárselo a la boca cuando siente que alguien le detiene el brazo con fuerza.

- Hola, le dijo una voz de mujer
- Hola, respondió el con algo de fastidio
- Soy Yamila, la prima de Ana
- Soy Alan, el ex de Ana
- Mucho gusto, dijo ella con ternura
- Si, respondió el secamente
- Que estas tomando?
- Cognac, dijo, con una sonrisa viciosa
- Me convidas un poco? pregunto la chica en tono sensual
- Si, claro, pero ojo que es fuerte
- Lo se

Bebió el cognac doble de un trago, dejo el vaso de un golpe en la mesa y beso a Alan en la boca.
Cuando abrió los ojos, la chica lo miraba fijamente con esa mirada que dice todo sin palabras. Pero sin embargo, hablo:

- Te seguí.


Final III

Antes de entrar al trabajo al día siguiente releyó lo que había escrito:

«Amor, me has dado todo y todo me has negado
Me has dejado sin nada y finalmente me has dejado
Como podría un corazón asesinar a otro
con tanta delicadeza y desdén?
Asesino de amores es tu amor
Suelto en el barro esta mi tesoro
Siento el día llegar a su fin y el aire, viciado, malogrando mi alma.»

Los días que siguieron se repitió mentalmente estos versos como una letanía. Lo que ocurrió durante el tiempo en el que aun tenia motivos para seguir viviendo le parecía ahora el recuerdo de otra vida: experiencias ajenas a su persona. En cambio ahora, mientras sostenía la soga en sus manos, solo pensaba en lo que había ocurrido en las ultimas horas.

Ana entrando a la iglesia, su padre entregándola a ese hijo de puta que se la había robado. La familia llorando y el saliendo en menos de cinco minutos.

Lentamente tomaba los extremos de la soga y los iba enroscando, como si los acariciara. Recordaba como se quedo afuera de la iglesia, como los espero. Se paro a verlos salir, verlos saludar, verlos subir al coche. Verlos alejarse felices.

Puso el banquito debajo de una viga, paso la soga por encima y gentilmente la coloco alrededor de su cuello. Casi con ternura la ajusto y pateo el banco.

Su ultimo pensamiento fue su secretaria y el día en que Ana los descubrió teniendo sexo en el baño de la oficina. Su último recuerdo fue Ana mirandolo con odio.

Pertenece a la categoría Relatos

Reaccion suave a «Viernes 3AM»

Publicado originalmente el 26 / 01 / 2008

Antes escuchabas Queen, ahora Björk
Antes mirabas Sailor Moon, ahora Evangelion
Antes tomabas leche con chocolate, ahora café negro
Antes tomabas mate dulce, ahora amargo
Antes tenias cassettes, ahora cds
Antes grababas los videos de Mtv en la video, ahora los ves en youtube
Antes alquilabas vhs, ahora dvd
Antes mandabas cartas a tus amigos, ahora postales electronicas prediseñadas
Antes hablabas por teléfono, ahora mandás sms
Antes escribías lo que pensabas en un cuaderno, ahora lo publicas en tu blog
Antes te enamorabas y te ponias de novio, ahora transás y haces tu vida
Antes hacías el amor, ahora tenes sexo
Antes el mundo acabaría al llegar el año 2000, ahora el mundo ya esta acabado
Antes pedías un numero de telefono, ahora un email

Antes tenias ilusiones, ahora decepciones

Y seguís siendo el mismo tipo, poniendo el pecho y el lomo

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