2 / 09 / 2010

Vespertine.com.ar

Un blog de relatos

Archivo para Febrero / 2008

¿Porqué escribimos?

Publicado originalmente el 29 / 02 / 2008

Hay gente -yo, sin ir más lejos- que no puede estar sin ver sus pensamientos escritos en letra de imprenta en una pantalla, ahí, adelante, a 60cm de distancia, refrescadas incansablemente en el monitor. Por supuesto, ciegamente convencida de que está disponible a todo el mundo, en Internet, 24-7-365, que la gente -claro, la otra gente… vos, por ejemplo- tampoco puede esperar una semana o dos para intelectualizarlas. ¡Que tiene que ser ya! No puede esperar hasta mañana, que las neuronas trabajen sin la narcosis de las 4 am. No puede. No quiere. Y no va a esperar hasta mañana para decir que hay gente que no puede esperar hasta mañana o que ella (la gente, claro) no puede dormir y se queda hasta tarde inventando cadáveres exquisitos con que deleitar su orgullo y decir “che, tengo un blog que tiene más entradas que libros leí en mi putísima vida, ja, que grosso soy”.

Hay gente de mierda. Que piensa que todo suena bien leido en un weblog. Todos tienen un weblog. Pero pocos tienen algo que decir. Por ejemplo, esta entrada. Es solo enseñar lo evidente, clasificar los hechos, los pensamientos. Si el Ché Guevara tuviera un weblog se titularía “Hasta la victoria, siempre”. Claro, si no estuviera muerto estaría vivo. ¿Y qué escribiría? ¡Ya me imagino!

Hoy salimos de patrulla bien temprano y escuchamos unos disparos hacia el norte, donde fue a hacer un reconocimiento el camarada Romero. Espero que se encuentre bien, pero ya es de noche y aún no ha regresado.
El hombre nuevo se construye sobre la sangre y la carne muerta del viejo.

Este texto fue publicado en mi blog anterior el 5 de octubre de 2006, en un momento de furia.
En la actualidad se inician aproximadamente 100.000 weblogs por día, la mayoría de los cuales son abandonados en menos de tres meses. ¿Porqué escribe usted?

Pertenece a la categoría Et cetera

7 sugerencias para conseguir lectores y comentarios en tu blog

Publicado originalmente el 28 / 02 / 2008

Como bien apuntó Susana, lo más importante y enriquecedor de un blog son los comentarios que recibimos de nuestros visitantes. Sin ellos probablemente no existiría la blogósfera como la vivimos en estos días. Aquí propongo algunas pautas que me ayudaron a conseguirlos alguna vez, poco a poco.

  1. Escribí
  2. Cae de maduro, pero lo importante es el acercamiento. Los visitantes que llegan desde los motores de búsqueda (léase Google) están buscando algo de información útil. Brindar contenido genuino y novedoso sin dudas generará una reacción positiva en el recién llegado. Lo primera visita casi siempre es casual, pero en el contenido está la posibilidad de que regrese por más. Leer blogs sobre cosas cotidianas e insípidas puede ser frustrante cuando se busca algo inteligente que leer. Preguntarse sobre qué trata mi blog y qué busco cuando leo otros blogs son pilares a la hora de sentarse a escribir. Personalmente solo dejo comentarios en blogs que salgan de lo común. De igual manera recibo más comentarios en las entradas de calidad que en las mediocres.

  3. Leé
  4. Informarse, esa es la clave. Los medios de comunicación masivos nos mantienen al día y actualizados, pero la blogósfera es otra cosa. Estar al tanto del trabajo de otros bloggers, qué temas tratan y qué piensan nos pone en sintonía con ellos. Jamás queda sin visitar una entrada que esté relacionada con otra en otro blog. Y rara vez queda sin comentar.

  5. Comentá
  6. Ser el primero en comentar en un artículo ajeno es muy importante para capturar visitantes desde allí. Pero comentar algo pensado e inteligente es fundamental. Se consiguen más moscas con miel y se consiguen más visitantes con comentarios honestos. Rayando lo obvio, “hola, me gustó tu blog” no es algo que destaque. (Debo confesar que más de una vez he caído en la tentación). Detrás de un gran comentario siempre hay un gran escritor. Cuando busco sitios nuevos, prefiero aquellos cuyos dueños piensan lo que escriben. Si lo hacen cuando comentan, indudablemente también cuando publican. ¿Cuántos comentarios llegás a leer en blogs ajenos y a cuáles preferís visitar? Tené en cuenta esa pregunta cuando vayas a dejar tu autógrafo en un sitio nuevo y las visitas vendrán inexorablemente. Y luego la réplica.

  7. Respondé
  8. Suelo pasar un tiempo prudencial leyendo un blog antes de dejar alguna acotación y he notado que la mayor parte de mis lectores hace lo mismo. Justamente, el punto 2 (leer) en acción. Cuando finalmente me decido a hacerlo, siempre regreso unos días más tarde a buscar una réplica de parte del autor. De esa respuesta depende, en gran medida, mi suscripción o seguimiento del sitio. Dejar comentarios sin responder es perder lectores. Es como ir a comprar a un kiosko por primera vez y que el vendedor nos de mal el vuelto. Nunca más. Cuidar a los lectores es como cuidar clientes. Si se los trata bien vuelven siempre y además traen a sus amigos.

  9. Buscá
  10. El trabajo de hormiga de todo blogger. En un sitio leí que hay que hacer una lista de cien blogs que traten sobre el mismo tema que el propio y escribir a sus autores notificándoles cuando haya contenido nuevo. Me pareció simplemente excesivo. Los lectores se consiguen de a uno, leyendo y comentando. Pero fundamentalmente escribiendo.

  11. No agotes el tema
  12. Ninguno se las sabe todas, la riqueza está en el aporte grupal. Tratar de agotar un tema suele entenderse como pedantería. Dejar espacio para otros puntos de vista, continuaciones y discusión son recursos a tener en mente. Son carnada de comentarios.

  13. Invitá
  14. Lo más sencillo del mundo y algo que he descubierto recientemente. Al firmar una entrada con una frase que invite a dejar comentarios recibo más que en otras sin pie.

¿Qué otras sugerencias tienen? El micrófono está abierto.

Pertenece a la categoría Manuales

Defectos

Publicado originalmente el 27 / 02 / 2008

OjosElla nunca escuchó Stravinski
Ni lloró con Rachmaninov
En su mundo, el grupo de los cinco es un conjunto de música tropical.

No soñó nunca con Strauss contando a Nietzche, contando a Saratustra.

No distingue una subida de tonalidad de un cambio de modo,
No le importa

Si le menciono a Sábato, piensa que estoy loco,
Si le hablo del Kierkegaard, no entiende.
Menos de Descartes.

No sabe desearme, se nota en sus pupilas la timidez
No sabe cómo manejarme, mira el suelo

Pero sus ojos, Dios…
Esos ojos harían escribir un ballet a Stravinski,
Le romperían el corazón a Rachmaninov
El grupo de los cinco se disolvería por competir sus favores

Saratustra hablaba de ella, Nietzche lo entendió, Strauss la soñó

Sábato se volvería loco con sus gestos,
Kierkegaard se angustiaría
Descartes dejaría de pensar, de ser, se enamoraría en un segundo.

Y yo la deseo y veo sus ojos y me manejan

Oh Dios, sus ojos.

Pertenece a la categoría Poemas

Tu punto de vista es irremplazable

Publicado originalmente el 26 / 02 / 2008

Pertenece a la categoría Comic

Desarraigo (II/II)

Publicado originalmente el 25 / 02 / 2008

En eso se da cuenta de que el tipo lo estaba mirando y desvió rápidamente la vista hacia el barman. Le alcanzó tres pesos y dijo gracias loco. Se quedó contemplando su copa de vino de la casa, como quien contempla las opciones que le quedan cuando el plan A falla. Bebió un sorbo, tratando de encontrarle algo de sabor a uvas entre tanta agua y despojos de mosto, “Selección 2008” se dijo, cuando siente que lo tocan en el hombro. Era el tipo de la manga sin camisas, le dijo disculpá, pero las chicas no quieren bailar solas, vinieron de levante y yo no puedo con las dos. ¿Me entendés? No sé si venís a aprender a bailar tango, pero me parece que a ellas les interesa que aprendas, al menos esta noche. ¿Qué decís?
El timbre colorido y los gestos del instructor no dejaban sombra de dudas, era gay. Bebió el vaso hasta el final de un trago, ya no quedaba mucho de todas formas y le dijo vamos.
Trató de caminar hasta la pista pareciendo más alto, más seguro y más viril de lo que acostumbraba. Parecía funcionar, por que las dos chicas lo miraban a él, pero en seguida se dio cuenta de que otra opción masculina no tenían. Ese pensamiento no le dio pena.
El tipo se le acercó al oído y le preguntó su nombre en voz inaudible. Él respondió con la misma intensidad, sin mirarlo. Códigos.
Con ese carisma símil femenino, el hombre les dijo a las chicas, “Bueno, chicas, les presento a Javi, un amigo que pude convencer hoy por fin de venir al taller. ¿Vieron? Les dije que tenía amigos lindos.”
Y luego continuó, Javi, te presento a Andrea, veinte años, soltera, alquila en Palermo. Se dieron un beso y mucho gusto, Javier. Y ella es Macarena, pero no la mires que está casada. Risas nerviosas, besito de saludo y mucho gusto. Los tres nuevos conocidos se habían ruborizado. A Javier ese pensamiento tampoco le dio pena.
Pero no sé bailar tango, es la primera vez que vengo. No te preocupes, acá Andrea estuvo practicando, también es la primera vez que viene y seguro se van a entender bárbaro.
La chica se le acercó y colocó el brazo por encima de su hombro. Javier sintió que una mariposa se le había posado y todo el resto de la gente que estaba en el lugar comenzaba a desaparecer. Luego Andrea le tomó la mano y se le acercó aún más, poniendo la frente en su pecho, con la mirada ladeada hacia la izquierda.
Y así se dejó llevar por ella. No hicieron falta diez segundos para que se diera cuenta de que obviamente no era la primera clase de tango de Andreíta, de veinte años, que alquila en Palermo. En realidad no importaba. Se sentía bien. Se sentía rico. Y poco a poco el mundo se había reducido a ese local fileteado y con olor a desinfectante. Eso tampoco importaba.
Después de nunca sabremos cuántos tangos, el instructor se le acerca a Andrea y le susurra algo al oído. Se la lleva de la mano y Javier se queda parado en medio de la pista, junto con la otra chica, ah sí, Macarena. ¿Bailamos nosotros? Claro.
Macarena repitió exactamente los mismos movimientos y pasos que su amiga. Pero algo era diferente. Ahora sentía que todos los estaban mirando, se sintió ridículo tratando de bailar tango como quien baila un lento en un asalto de Cañadón Seco. Por suerte los otros dos no tardaron en volver, la chica ya tenía puesto su abrigo y le preguntó: “¿Te llevo?”.
Javier sintió que en ese momento Dios se había acordado de él. Se habían desvanecido la quemadura en el piano, su mala caligrafía, el agua venenosa, las hormigas diabólicas, el canillita, los linyeras de la puerta y Willy Crook. No comprendía aún la razón. Esos ojos lo eran. Esos ojos que lo veían a él, que no era invisible, que se había materializado, que podía hablar y ser oído, que tenía un corazón que en vez de bombear nicotina, llevaba sangre y oxígeno a su cerebro. Cerebro que no tardó una décima de segundo en responder. “Sí, por favor”.
Andrea se despidió de su amiga con un comentario privado, Javier estrechó la mano del profesor y le dijo “gracias… gracias loco”. El histriónico mentor de danzas solo le guiñó el ojo.
Salieron y había refrescado, menos mal hoy estaba insoportable ¿no? Sí, no se aguantaba, respondió Javier sin entender bien cual había sido la pregunta.
Caminaron hasta el auto de la chica y mientras ella ponía la llave en la puerta le pregunto: ¿Por qué será que cuando la gente no sabe sobre qué hablar, habla del clima?
Supongo que es por que en realidad se quieren decir otras cosas pero primero necesitan romper un poco el hielo, reflexionó ella. Puede ser, cerró Javier y se subió al vehículo.
El interior del coche estaba impecable, como recién salido del lavadero, con el aroma a lavanda de esos pinitos que regalan ahí.
- Uy, nos olvidamos el cd de regalo con los tangos. Estaban buenos.
- No te preocupes, cortó ella, tengo como cuatro de esos discos, la gente nunca se los lleva y Santiago siempre prepara una compilación diferente.
- En realidad yo no lo conocía de antes, sinceró Javier.
- Ya lo sé, en realidad no era mi primera clase.
- Sí, me di cuenta.
- Y Macarena es la esposa…
Javier abrió la boca como para decir “Ah”, pero ningún sonido salió.
Salieron y se encaminaron hacia Puerto Madero. Allí dieron unas vueltas; todavía no era medianoche y la gente no había salido de los teatros, así que se podía transitar a velocidad normal.
Hablaron de todo, el le contó que estudiaba música y tocaba el piano, ella le pidió que algún día le muestre alguna de sus obras. Por supuesto. Ella habló de su trabajo de telefonista en la empresa para la que trabajaba, no es telemarketing, acá la gente me llama a mi, pero para hablar con otra persona. También mencionó sus estudios de psicología abandonados hacía poco y cómo conoció a su instructor de tango.
Vamos a tomar algo, ¿querés? Invitó ella. Dale. Cinco minutos después, Javier notó que estaban viajando hacia Palermo y ese pensamiento le dio mucha alegría.
Antes de entrar al departamento de Andrea, Javier le dijo: Qué bueno conocer gente tan copada como Santiago ¿no?
Es un maestro, dijo ella y lo besó dulcemente en la boca.

Pertenece a la categoría Relatos

Pequeña Fuga

Publicado originalmente el 22 / 02 / 2008

Un pequeño ejercicio de repetición para coro mixto a 4 voces. Grabado con timbres de piano, claramente carece de los elementos para denominarlo “fuga”. En ese momento me pareció un lindo nombre. Disfruten.



Pertenece a la categoría Canciones