17 / 03 / 2010

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Mis mejores relatos

Publicado originalmente el 7 / 02 / 2008
  • Echoes (para berrysand)
  • Lunes, horrible. Nubes espantosas se cernían sobre la ciudad desde temprano. Ya eran casi las seis y media y tenia que volver al centro. Tomé el colectivo en la esquina, por suerte no iba mucha gente, vaya a saber uno porqué. Me senté adelante, cerca de la máquina expendedora y me puse los auriculares. Meddle, de Pink Floyd.
    La gente tenía la misma cara de lunes que yo. Parecía que todo era un asco en el mundo y Waters no ayudaba. [Leer Completo]

  • Ana
  • Alan se sienta, como todas las noches, con su notebook. Pone la cuarta sinfonía de Bruckner, abre su procesador de textos, apoya las manos sobre el teclado y…

    Nada.

    No puede escribir ni una sola palabra.

    No es la primera vez que la inspiracion llega tarde, pero esta vez sabe que lo mas probable es que lo deje plantado. No es gratis, esa tarde había pasado por la vidriera de una boutique e hizo algo que nunca se imaginó hacer: miró hacia adentro.

    Había un cartel con letras adornadas que decia ¨Enlace Ana Cabrera - Esteban Giamari”.

    Eso fue todo lo que hizo falta para dejarlo fuera de frecuencia. [Leer Completo]

  • Déjà vú
  • Cada vez ocurre sin aviso. De repente, como en un eclipse, la realidad deja de ser algo familiar y cómodo. Sufre una metamorfosis instantánea: se convierte en algo demasiado familiar para ser cómodo. Demasiado real para dudar de su factibilidad. Una extraña sensación me invade, el episodio parece salido de un sueño lejano y vagamente olvidado. ¿O será un recuerdo que se pierde en lo profundo de la memoria? Tal vez de la niñez, cuando no se tiene noción de los días y los meses. Todo parece disminuir su velocidad, se detiene. Se vuelve estático, quizás penda de un hilo. Son sensaciones simultáneas; formo parte de una gigantesca obra de teatro ¿o será un laboratorio? No lo sé. [Leer completo]

  • El insomnio de Hugo
  • Hugo se despertó bruscamente en medio de la noche y encendió el velador de su habitación con la plena certeza de que alguien lo estaba vigilando. Por supuesto, eso es lo que él contaría a sus amigos al día siguiente. Si, esa sería la versión oficial cuando le preguntaran por la inocultable hinchazón violácea debajo de sus ojos. La verdad es que, a su entender, nadie necesitaba saber que en realidad nunca había conciliado completamente el sueño. El día anterior había bebido demasiado café y fumado más de lo normal, así que el insomnio no lo atrapó sin aviso: casi se había convertido en su proxeneta. [Leer completo]

  • Kopperina
  • Dejar de fumar es una experiencia muy desagradable. El corazón comienza a agitarse luego de las primeras 24 horas y parece que lo único que el organismo necesitara para funcionar con normalidad es justamente el veneno del que uno debe prescindir. Mi último intento había sido bastante exitoso: sobreviví a las primeras 72 horas sin fumar. Mucho Mozart, comida liviana, cero cafeína y un refuerzo vitamínico hicieron que los primeros dos días fueran tolerables. Pero el tercer día las sensaciones fueron las peores que pueda recordar de todos mis intentos anteriores. [Leer completo]

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